Rony, de 14 años, se esfuerza cada noche para asistir a la escuela. Las nueve horas que invierte diariamente en su oficio de “limpiabotas” no parecen ser suficientes para arrebatar su deseo de superación. Desde muy temprano entendió que en esas horas de estudio se encuentra el boleto para mejorar su vida, la de su madre soltera y la de sus tres hermanos menores.
La de Rony es una historia que se repite constantemente, con protagonistas diferentes.
La condición de país en vías de desarrollo hace que República Dominicana tenga tasas importantes de pobreza, una realidad con la que los dominicanos están bastante familiarizados. Pero, además del análisis de las carencias de toda la población, los expertos en el estudio de este fenómeno han decido tipificar otro tipo de pobreza, la infantil.


